Como parte del proceso de transición a la vida de adulto, el
adolescente se enfrenta a decisiones de cierta trascendencia y resolver por sí mismo, si debe o no someterse a las presiones del entorno, por ejemplo, para
iniciarse en el hábito de fumar. Por otra parte, es una etapa de
pruebas, de descubrimientos, en el que el adolescente se va impulsando a adoptar nuevos
comportamientos.